4 Aspectos cruciales en colaboraciones profesionales (Parte 4 de 4)

miércoles, 19 de abril de 2017

4. Equilibrio en la aportación de cada colaborador integrante

Es muy importante mantener un equilibrio respecto a lo que cada persona da y recibe en un proyecto, en cada momento.

Y para ello, lo primero es entender que el equilibrio es un aspecto con una buena parte de subjetividad, pues cada persona aporta aspectos diferentes siempre, por propia naturaleza, sumado a que cada uno posee una escala de valores personales. Estos valores intrínsecos son los que precisamente valorizan en qué medida aportamos y recibimos, desde nuestra perspectiva.

La complejidad aumenta especialmente cuando varias personas se juntan para emprender algo sin conocer en su momento de inicio cuanta cantidad de esfuerzo, tiempo, recursos y energía es necesaria para arrancar un proyecto.

En un entorno de incertidumbre, es importante aprender a estar muy atento a todos los cambios, y puede ser positivo organizar el proyecto acorde a las actualmente de moda metodologías ágiles (lean startup, lean canvas, modelos de negocio, entre otras).

¿Cómo abordar un tema como éste?
La única manera es mediante acuerdos en los que cada persona participe, de cara a aportaciones concretas, medibles y más o menos evaluables.

Estos acuerdos, pueden requerir o no contratos, acuerdos de intenciones, etc. El objetivo es mantener siempre fluidez y adaptación, manteniendo al mismo tiempo los aspectos clave básicos y lo mejor definidos que sea posible.

Y la aportación debe tener un principio y un fin, ya sea explícito o implícito. Esta aportación se recomienda siempre que sea posible ir organizándola en iteraciones, que sean valorables y que marquen un antes y un después de cada misma.


Algunos elementos a tener en cuenta para valorar

- Valorar acorde a las horas que cada persona aporte. Y es mucho más simple partir de la base de que el tiempo de cada persona es igualmente válido, pero que no todas las funciones aportan el mismo valor a un proyecto. En caso de que cada uno aporta funciones muy variadas, puede ser recomendable valorar el tiempo de todos de la misma manera.
- Valorar acorde a los recursos que cada uno aporte. En ocasiones unas personas pueden aportar tiempo, y otras bienes determinados, contactos, etc. Dada que esta aportación es subjetiva, y que en ocasiones no se puede conocer y medir toda la aportación que se va a realizar, es importante recoger las aportaciones de cada uno, para que al final de cada iteración o final de ciclo en un proyecto, se pueda evaluar todo lo aportado, y desde ahí definir la aportación de cada persona.


Cómo valorar las aportaciones de una manera que genere armonía, confianza y equilibrio

- Buscar siempre los medios más simples y naturales para valorar.
- Buscar siempre la mayor profesionalidad posible. Si no hay entendimiento, y se considera que el equipo no está preparado para una verdadera valoración objetiva, puede ser interesante buscar a un equipo externo de personas que ayuden a valorar objetivamente. Desde una visión externa con experiencia podemos facilitar en gran medida la comprensión y aceptación.
- Mantener siempre una actitud comunicativa, y de confianza hacia las valoraciones de los demás. Cuando hay apreciaciones diferentes, es preferible ceder todos un poco por el bien del grupo.


Cuándo hacer una valoración

Hay que definir unos objetivos a corto, medio y largo plazo.
Una vez marcados de manera orientativa, definimos una primera fase acorde al corto plazo. Esta primera fase debería finalizar cuando el proyecto consolide un valor añadido en sí mismo.

No sería una buena idea definir que la primera fase va a durar un espacio de tiempo determinado, si al finalizar la misma no tenemos algo concreto que ofrecer como proyecto.

Por ello, se recomienda definir un Producto Mínimo Viable de aquello que deseas crear. Y considerar como primera iteración cuando esté este PMV listo.

Quizás no sepamos cuánto hay que aportar hasta llegar a esta fase, pero sí que se debe acotar en términos generales lo que va a ser necesario aportar, y cómo valorar cada parte de lo que se aporta.

Lo más sencillo de valorar sería una aportación similar en cada uno de los integrantes hasta que se finalice la primera iteración, pero habitualmente éste no suele ser el contexto. No obstante, recomendamos mantener siempre el núcleo de personas de un proyecto lo más ligero posible. Buscar siempre sinergias en las que todos ganan, en las que todos pueden aportar acorde su disposición, y estas colaboraciones separarlas en formar parte de un proyecto desde dentro, o a nivel de colaboración desde fuera.

Si el valor que aporta una persona está bien valorado, en la práctica no debería haber demasiada diferencia en el retorno acorde al valor aportado, sea de una manera o de otra.

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