Nuevo programa metodológico para el desarrollo del Talento y Altas Capacidades

viernes, 20 de octubre de 2017

Desde ACAE tenemos el placer de confirmaros que acabamos de lanzar EMO·TALENT: Un programa de Alto Rendimiento para el desarrollo del Talento y las Altas Capacidades, con capacidad de adaptarse a las circunstancias específicas de la entidad que desee implantar este programa.

Este programa busca el autodescubrimiento y puesta en práctica de los talentos y potenciales de los participantes en el mismo, y se divide en 2 fases distintas:

  1. Desarrollo del Talento y la Excelencia. 
  2. Aplicación práctica con las Redes Sociales, integrando aspectos de convivencia, educación en RRSS, ciberbullying y el nuevo mundo de los Influencers.
Este programa consta de 3 niveles distintos, y en cada edición los alumnos van avanzando de nivel.

El proceso de selección se ajusta en base al enfoque específico que se le desee dar al programa: un enfoque abierto, o hacia alguna rama específica, como pueda ser el deporte, las nuevas tecnologías o la música.

Si quieres conocer más sobre este programa para implementarlo en tu colegio, universidad o institución, ponte en contacto con nosotros.

En ACAE continuamos este año especializándonos en desarrollo emocional

miércoles, 4 de octubre de 2017

Este nuevo curso académico, ¡seguimos adelante!

Estrenamos actualizaciones en nuestras metodología de VREMO-COMPETENCE, con nuestra guía PAPI del acoso escolar actualizada.

Próximamente os iremos incluyendo más información, pero ya sabes que para cualquier duda, puedes ponerte en contacto directo con nosotros.

4 Aspectos cruciales en colaboraciones profesionales (Parte 4 de 4)

miércoles, 19 de abril de 2017

4. Equilibrio en la aportación de cada colaborador integrante

Es muy importante mantener un equilibrio respecto a lo que cada persona da y recibe en un proyecto, en cada momento.

Y para ello, lo primero es entender que el equilibrio es un aspecto con una buena parte de subjetividad, pues cada persona aporta aspectos diferentes siempre, por propia naturaleza, sumado a que cada uno posee una escala de valores personales. Estos valores intrínsecos son los que precisamente valorizan en qué medida aportamos y recibimos, desde nuestra perspectiva.

La complejidad aumenta especialmente cuando varias personas se juntan para emprender algo sin conocer en su momento de inicio cuanta cantidad de esfuerzo, tiempo, recursos y energía es necesaria para arrancar un proyecto.

En un entorno de incertidumbre, es importante aprender a estar muy atento a todos los cambios, y puede ser positivo organizar el proyecto acorde a las actualmente de moda metodologías ágiles (lean startup, lean canvas, modelos de negocio, entre otras).

¿Cómo abordar un tema como éste?
La única manera es mediante acuerdos en los que cada persona participe, de cara a aportaciones concretas, medibles y más o menos evaluables.

Estos acuerdos, pueden requerir o no contratos, acuerdos de intenciones, etc. El objetivo es mantener siempre fluidez y adaptación, manteniendo al mismo tiempo los aspectos clave básicos y lo mejor definidos que sea posible.

Y la aportación debe tener un principio y un fin, ya sea explícito o implícito. Esta aportación se recomienda siempre que sea posible ir organizándola en iteraciones, que sean valorables y que marquen un antes y un después de cada misma.


Algunos elementos a tener en cuenta para valorar

- Valorar acorde a las horas que cada persona aporte. Y es mucho más simple partir de la base de que el tiempo de cada persona es igualmente válido, pero que no todas las funciones aportan el mismo valor a un proyecto. En caso de que cada uno aporta funciones muy variadas, puede ser recomendable valorar el tiempo de todos de la misma manera.
- Valorar acorde a los recursos que cada uno aporte. En ocasiones unas personas pueden aportar tiempo, y otras bienes determinados, contactos, etc. Dada que esta aportación es subjetiva, y que en ocasiones no se puede conocer y medir toda la aportación que se va a realizar, es importante recoger las aportaciones de cada uno, para que al final de cada iteración o final de ciclo en un proyecto, se pueda evaluar todo lo aportado, y desde ahí definir la aportación de cada persona.


Cómo valorar las aportaciones de una manera que genere armonía, confianza y equilibrio

- Buscar siempre los medios más simples y naturales para valorar.
- Buscar siempre la mayor profesionalidad posible. Si no hay entendimiento, y se considera que el equipo no está preparado para una verdadera valoración objetiva, puede ser interesante buscar a un equipo externo de personas que ayuden a valorar objetivamente. Desde una visión externa con experiencia podemos facilitar en gran medida la comprensión y aceptación.
- Mantener siempre una actitud comunicativa, y de confianza hacia las valoraciones de los demás. Cuando hay apreciaciones diferentes, es preferible ceder todos un poco por el bien del grupo.


Cuándo hacer una valoración

Hay que definir unos objetivos a corto, medio y largo plazo.
Una vez marcados de manera orientativa, definimos una primera fase acorde al corto plazo. Esta primera fase debería finalizar cuando el proyecto consolide un valor añadido en sí mismo.

No sería una buena idea definir que la primera fase va a durar un espacio de tiempo determinado, si al finalizar la misma no tenemos algo concreto que ofrecer como proyecto.

Por ello, se recomienda definir un Producto Mínimo Viable de aquello que deseas crear. Y considerar como primera iteración cuando esté este PMV listo.

Quizás no sepamos cuánto hay que aportar hasta llegar a esta fase, pero sí que se debe acotar en términos generales lo que va a ser necesario aportar, y cómo valorar cada parte de lo que se aporta.

Lo más sencillo de valorar sería una aportación similar en cada uno de los integrantes hasta que se finalice la primera iteración, pero habitualmente éste no suele ser el contexto. No obstante, recomendamos mantener siempre el núcleo de personas de un proyecto lo más ligero posible. Buscar siempre sinergias en las que todos ganan, en las que todos pueden aportar acorde su disposición, y estas colaboraciones separarlas en formar parte de un proyecto desde dentro, o a nivel de colaboración desde fuera.

Si el valor que aporta una persona está bien valorado, en la práctica no debería haber demasiada diferencia en el retorno acorde al valor aportado, sea de una manera o de otra.

4 Aspectos cruciales en colaboraciones profesionales (Parte 3 de 4)

lunes, 27 de marzo de 2017

3. Siguiendo los ciclos vitales de cada persona

Un aspecto que muy pocas personas suelen tener en cuenta es que las personas, además de una manera de ser, un perfil profesional y unos sueños que cumplir, también cuenta con un ritmo en su experiencia de vida.

Este ritmo vital se da en forma de ciclos, siguiendo en ocasiones una perspectiva de espiral, en la que pasando por diferentes periodos temporales se van consolidando aspectos personales (a través de experiencias en el ámbito personal, familiar, etc.), y aspectos profesionales (a través de experiencias relacionadas con su carrera profesional).

Nuestra vida no es lineal. Quien crea esto, posiblemente se sorpresas al contar con diferentes colaboradores para sus proyectos. No sólo hablamos de que el tiempo disponible va cambiando, por ejemplo cuando llega la familia, los hijos, o dificultades familiares.

Las personas estamos en constante evolución. Porque cada uno de nosotros, de manera natural y genuina siempre busca superarse a sí mismo; crear algo mejor en nuestra experiencia de vida. Por lo tanto, no sólo evolucionamos en un ámbito de experiencia, sino también acorde a nuestros acontecimientos y circunstancias.

Y pese a que todos estamos evolucionando en cada momento, nos demos cuenta o no, la evolución consciente necesita energía, y mantener en marcha motor interno que la mantenga activa. Esta energía y este motor requieren en ocasiones tiempo para uno mismo, tiempo para desconectar, tiempo para experimentar, tiempo para probar algo diferente en la vida... O esta energía puede producir también cambios significativos, e incluso drásticos en la vida de las personas. Y dado que puede ser muy bueno para quien lo experimenta, puede ser muy bueno para ti. Y dado que se producen por una necesidad interna de mejorar, estos cambios son en última instancia positivos, aunque puedan limitar o perjudicar un proyecto o aspecto en particular.

¿Cómo se puede controlar el flujo de estos ciclos?
No se puede. La única manera de poder entenderlos y aprovecharlos es aumentar la comprensión de la vida, del ser que es cada persona, y procurar siempre ayudarle como si fuera una parte de nosotros.

Y salvo que una persona desee participar en un proceso de este tipo, la solución esencial es mucho más simple, y es aprender a navegar con ellos. Aceptarlos como parte de lo que es la vida, de una necesidad humana más como es el comer. Una necesidad que si estamos atentos podemos atender adecuadamente en beneficio de todos.

Como aspecto natural que son, las personas necesitan compartir estas inquietudes que sienten, y vivir estos ritmos vitales que desean cambiar, ya sean sutiles o significativos. Por tanto, la clave es estar atento a las necesidades de cada persona, y permitir que cada persona vaya adaptándose a su propio ritmo. Y no sólo estar atento, sino permitir que se produzcan, sin bloquearlas, ni juzgarlas, ni pretender controlar o dominar dichas inquietudes. En muchos ni siquiera se nos requiere tomar parte activa de las mismas. No es necesario.

¿Qué sucede si alguien que estaba haciendo jornada completa necesita reducirse a media jornada? Sucede que si por sus necesidades sigue obligada a hacer jornada completa, el tiempo quizás repercuta en su calidad de vida, de sus resultados, y que se puedan generar más o menos conflictos que provienen de esta insatisfacción.

En este sentido no sirve mantener una postura porque haya un acuerdo o contrato firmado. Exigir a alguien acorde a un contrato garantiza mantener unos derechos legales, no una calidad en el desempeño de una persona, pues un contrato no está por naturaleza preparado para esta evolución o ciclos naturales.

En resumen, mantener equilibrio entre las necesidades personales y las profesionales es esencial para todos los miembros que participan en un proyecto. Y por tanto, es una base necesaria que las personas con las que te integres tengan un sentido de responsabilidad para consigo mismas, con el proyecto y con el resto del equipo. Debe ser este sentido de compromiso el que adapte las circunstancias manteniendo los mejores resultados para todos en cada situación.

¿Qué podemos aprender al tener este aspecto de los ciclos en cuenta?
- Que en ocasiones puedes encontrar a la persona con el perfil perfecto para un proyecto, pero que quizás justo éste no sea el momento para su incorporación. Ya se verá entonces en otro momento.
- Que el hecho de que alguien sea adecuado o no puede variar con el paso del tiempo, por lo que hay que aprender a aceptar, a procurar en cualquier caso lo mejor para las otras personas, y recordar que todo está en evolución, y que "oportunidades pendientes" pueden tomar forma más adelante.
- Que las personas no somos máquinas de producir acorde a unas capacidades a las que hay que colocar bajo unas condiciones inamovibles. Las personas son la base que alimenta un proyecto. Cuando están involucradas en él, son lo más importante para el mismo. Y si mantenemos esto en cuenta, antes o después llegan los mejores resultados posibles.

En definitiva, si queremos el mayor éxito para todos, son el guía interior, la intuición y las inquietudes de cada persona quienes deben regir el ritmo de sus propios proyectos, y no al contrario.